¿Has pensado en dejar de fumar?
¿Cómo perciben los riesgos del uso del tabaco los fumadores?
En los países en desarrollo, muchos fumadores desconocen los riesgos asociados con el consumo de tabaco. Por ejemplo, un estudio en China reveló que la mayoría de los fumadores consideraban que el tabaquismo les ocasionaba un daño leve o ningún daño.
Incluso en los países desarrollados, los fumadores y la población en general desconocen muchos de los riesgos asociados con el consumo de tabaco. Los fumadores tienden a subestimar el riesgo de fumar para la salud o no llegan a asimilarlo.
La mayoría de los fumadores sólo mencionan el cáncer de pulmón como enfermedad ocasionada por el consumo de tabaco, y consideran que su propia posibilidad de llegar a padecer una enfermedad relacionada con el tabaquismo es menor, igual o levemente superior a la de una "persona común". La mayoría de los fumadores ignoran que el tabaquismo causa más defunciones que los accidentes automovilísticos.
Muchos fumadores opinan que los cigarrillos "con bajo contenido de alquitrán" o light reducen el riesgo de contraer una enfermedad asociada con el consumo de tabaco, pero los estudios revelan que estos cigarrillos son tan nocivos como los cigarrillos comunes porque los fumadores los fuman de manera diferente para obtener más nicotina y, en consecuencia, más alquitrán.
¿Cuáles son los riesgos reales para los fumadores?
Los fumadores a largo plazo tienen 50% de probabilidades de morir como consecuencia de una enfermedad relacionada con el tabaco. De estas defunciones, cerca de la mitad ocurrirá en la edad madura (entre los 35 y 69 años de edad).
En Estados Unidos y Canadá, el consumo de tabaco es causante de más defunciones que el consumo de alcohol y de otras drogas, los accidentes automovilísticos, los asesinatos, los suicidios y el SIDA combinados.
Los datos de países desarrollados indican que el consumo de tabaco es causante de aproximadamente un tercio de las muertes por cardiopatías y un tercio de las muertes por cáncer. La mayoría de las defunciones causadas por el tabaco son el resultado de cardiopatías.
El cáncer de pulmón está aumentando entre las mujeres en muchos países en desarrollo. En varios países desarrollados, incluidos Canadá y los Estados Unidos, el cáncer de pulmón en la actualidad supera al cáncer de mama como el principal cáncer que ocasiona la muerte entre las mujeres.
Además de causar cardiopatías y varias formas de cáncer, el consumo de tabaco produce enfisema, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, gangrena y puede contribuir a la impotencia sexual.
¿Cuales son los riesgos para los no fumadores?
La exposición de los no fumadores al humo de tabaco en el ambiente aumenta el riesgo del cáncer de pulmón y las cardiopatías.
El humo de tabaco en el ambiente ocasiona o empeora numerosas enfermedades en los niños, especialmente el asma, la bronquitis, la neumonía y las infecciones del oído medio.
El consumo de tabaco por parte de mujeres embarazadas o en torno a ellas trastorna el desarrollo del feto, produce bajo peso al nacer y bebés prematuros y puede desacelerar el desarrollo en la niñez.
El tabaquismo en torno a los recién nacidos se asocia con mayores tasas de síndrome de muerte súbita del lactante.
La nicotina tiene efectos estimulantes como inhibitorios en el organismo. La estimulación del sistema nervioso central puede causar temblores en el consumidores inexperimentado y hasta convulsiones con altas dosis.
A la estimulación le sigue una fase inhibitoria de los músculos respiratorios.
Frente a situaciones estresantes, la nicotina produce excitación tanto como relajación. A su vez, incrementa el ritmo cardíaco y la presión sanguínea.
Además el tabaco puede provocar un aumento de sudoración, náuseas y diarrea, debido a los efectos que produce en el sistema nervioso o central.
Hormonalmente ocasiona una elevación del azúcar en sangre y de producción de insulina. Pese a estos indeseables efectos en el organismo, la nicotina produce otros efectos que podrían ser entendidos como "positivos", ya que estimula la memoria, la atención, la rapidez mental, el tiempo de reacción, la vigilancia y la ejecución de tareas.
Tiende a aliviar el aburrimiento, alejar los sentimientos depresivos y a reducir el estrés, tanto como los impulsos agresivos en respuesta a situaciones estresantes. A su vez, propende a suprimir el apetito (especialmente el de carbohidratos), pero inhibe la eficiencia del metabolismo de la digestión.
¿Sabías que la nicotina puede disparar o potenciar ciertos trastornos mentales?
Se ha asociado el fumar con una historia o un potencial para ciertos trastornos mentales como la depresión mayor, alcoholismo, trastorno de ansiedad y la esquizofrenia.
Con respecto a la depresión mayor, se observó que a las personas que padecen este trastorno les cuesta más cesar con el consumo de tabaco, que las personas sin depresión.
En relación con los trastornos de ansiedad se cree que existe una asociación entre la dependencia de la nicotina y este trastorno, especialmente con respecto al trastorno de ansiedad generalizada. No existen estudios clínicos sobre la abstinencia de tabaco y los trastorno de ansiedad, posiblemente debido a que como un efecto del tabaco es la relajación y la disminución de la ansiedad, y como estos trastornos suelen ser crónicos, estas personas tienden a dejar de fumar en menor medida.
Existen varios estudios que prueban entre individuos alcohólicos de un 80 a un 90% fuman, pero no parecerían ser proclives a no poder dejar de fumar. Si se examinó que sujetos adictos al alcohol y a la heroína, además de la nicotina, refieren a ésta última como la más difícil de abstenerse (Kozlowski, Skinner, Kent & Pope, 1989).
Referente a la esquizofrenia se ha reportado que los pacientes esquizofrénicos necesitan niveles mayores de neurolépticos, que los síntomas negativos se exacerban durante la abstinencia de nicotina, y que la nicotina puede llegar a regularizar algunos déficit preceptúales entre los esquizofrénicos.
Todos estos datos hablan de la necesidad de que los profesionales tomen en cuenta la dependencia de la nicotina como un trastorno per se y tomar conciencia sobre que se necesita combinar las terapias para estos trastornos (depresión mayor, esquizofrenia, alcoholismo y trastorno de ansiedad generalizada) con programas adecuados para lograr la abstinencia de la nicotina, con el fin de no perjudicar cualquier avance en recuperación de la salud mental.
¿Cómo puedo dejar de fumar?
No es fácil dejar de fumar porque la nicotina en el tabaco es una droga potente que genera adicción. Sin embargo, muchos fumadores lo han logrado. El esfuerzo vale la pena, habida cuenta de los numerosos beneficios para la salud. Unos pocos días después de dejar de fumar, aumenta la capacidad pulmonar y disminuyen las probabilidades de sufrir un ataque cardíaco. Al cabo de unas pocas semanas, hacer ejercicio se torna más fácil. Después de algunos meses, disminuye la tos, aumenta la energía y el cuerpo está mejor preparado para combatir infecciones. En cinco años, la tasa de mortalidad por cardiopatías desciende a la de un no fumador, y la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón ya sólo es 50% mayor que la de una persona no fumadora.
El elemento más importante para lograr abandonar el tabaquismo es la motivación. Si no estás preparado para dejar el hábito, probablemente no lo logres. Piensa en las razones que te motivan. ¿Por su salud? ¿Por la familia? ¿Para ahorrar dinero? Sea cual fuere la razón, mantener la motivación en mente te ayudará.
Consejos útiles para dejar el hábito por cuenta propia
A pesar de que dejar el tabaquismo sin ayuda es difícil, la mayoría de los fumadores lo logran por cuenta propia. Si no puedes conseguir ayuda, he aquí algunos consejos para ayudarte:
Determina una fecha específica para dejar de fumar y respétala. No escojas una fecha que pueda causar estrés, como un día feriado.
Deja de fumar "en seco": el día que decidas dejar de fumar, pasa del número usual de cigarrillos que consumes a no fumar nada. Disminuir la cantidad de cigarrillos por día o cambiar a cigarrillos con contenido "bajo de alquitrán" no constituyen buenas opciones para abandonar el tabaquismo, y no facilitan el proceso.
Entiende tu comportamiento con respecto al tabaco y piensa en las actividades o los lugares en tu vida que asocias con el tabaquismo. Debes evitar esas actividades y esos lugares en la medida de lo posible. Por ejemplo, si fumas cuando bebes alcohol, tal vez necesites consumir bebidas no alcohólicas, o evitar concurrir al bar. Si fumas después de las comidas, planea realizar una caminata corta en cambio.
Está preparado para los efectos de la abstinencia, como deseo de la nicotina, irritabilidad, ansiedad y mayor apetito, y planifica estrategias para adaptarte. Estos efectos significan sencillamente que tu cuerpo se está ajustando a una falta de nicotina y esto es lo que justo lo que quieres.
Prepara un plan de ejercicios realista que sea apropiado según tus actividades diarias. Un pequeño incremento en el peso (generalmente de dos a cuatro kilos) después de abandonar el tabaquismo es natural por varias razones. En primer lugar, probablemente buscarás sustitutos orales, como alimentos, para reemplazar los cigarrillos. Además, la nicotina suprime el apetito y aumenta el metabolismo, de manera que cuando dejas de fumar, el apetito se incrementa y el cuerpo no metaboliza la energía tan rápidamente. Sin embargo, el apetito descenderá al nivel normal al cabo de unas pocas semanas. El ejercicio te ayudará a conservar el peso entretanto y te mantendrá ocupado de manera que pienses menos en fumarte un cigarrillo.
Consigue el apoyo de tu familia y amigos. Incluso puedes intentar dejar de fumar al mismo tiempo que un amigo o un miembro de la familia. Recuerda que no estás solo. La mayoría de los fumadores desean dejar el hábito y muchos en su comunidad y en todo el mundo intentarán hacerlo al mismo tiempo que tú.
Conseguir ayuda externa
Si no puedes dejar "en seco", quizá sea porque tu nivel de adicción física a la nicotina es alto. En tal caso, los tratamientos farmacéuticos pueden ser útiles, por ejemplo con productos sustitutos de la nicotina y buproprión, que contribuyen a aliviar los síntomas físicos de la abstinencia de nicotina. Estos tratamientos pueden aumentar las probabilidades de abandonar el hábito.
La orientación conductual por profesionales de la salud, ya sea individualmente o en grupos, también aumenta tus perspectivas de éxito en gran medida. Cuando la orientación y los tratamientos farmacéuticos se emplean conjuntamente, las tasas de éxito en la abstinencia son incluso más altas.
Las personas pueden contribuir a modificar esta situación si crean la demanda para estos servicios. Dile a tu doctor o enfermera de la comunidad que le gustaría recibir ayuda para dejar de fumar. Comunícale a tus representantes políticos elegidos que, en tu opinión, los servicios de salud deberían ofrecer asistencia a los fumadores que se proponen dejar el hábito. Comunícate con la sociedad de lucha contra el cáncer, la asociación relacionada con las enfermedades del corazón o la asociación para las afecciones pulmonares y pregunta si pueden proporcionar orientación.
Una opción bastante útil en estos días, es el concepto de las gomas de mascar con nicotina. Una de las más importantes (Nicoret) nació en 1967, ya que los fumadores de la tripulación de submarinos en la marina Sueca se habían vuelto irritables y distraídos debido a que las reglas estrictas prohibían fumar dentro de estas naves. Ove Fermo, investigador, desarrollo un producto “la goma de mascar” que aliviaría los síntomas de la abstinencia y ayudaría a dejar de fumar. Surgió como la primera forma de terapia de reemplazo de nicotina (NRT) y fue registrado como un producto farmacéutico en 1978. Desde entonces se han desarrollado otros productos (inhalador y parches) que de igual forma ayudan a dejar de fumar. Para mayor información acerca de estos productos te sugerimos consultar a tu médico.
Recuerda que…
La mayoría de los fumadores no dejan el hábito la primera vez. Cada intento para dejar de fumar mejora tu salud. A pesar de que no lo logres al principio, estarás mejor preparado para el próximo intento para abandonar el tabaquismo.